Los catraleños han celebrado diferentes actos religiosos y festivos dedicados a su Patrona la Inmaculada Concepción, que ellos denominan cariñosamente ‘Purísima de la Ermita’. Es una devoción que se remonta a los primeros años de la conquista cristiana del sur valenciano. Estamos hablando del siglo XIV y de los primeros focos de repoblación humana y cultural para sustituir los 800 años de presencia musulmana. En el caso de Catral, según cuentan los cronistas del lugar, existe una especial vinculación con la ‘Purísima’ desde la Plena Edad Media.

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